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Valores e ideales generados por una vida en la que se crea conciencia del mundo en el que vivimos. Esas son las mejores características para definir la educación complementaria que genera el escultismo. Eso fue lo que movió al colegio Andree English School a decidirse por formar un grupo scout cuando comenzaba 1986.
La misión se le encargó a un joven matrimonio conformado por Javier del Fierro, profesor de Educación Física, y Jessica Sills, artista. Ellos dieron el vamos ese año al grupo al cual bautizaron como Andree Wolf.
Dentro de las primeras cosas realizadas fue la formación de dos unidades que marcarían la historia de este grupo: la tropa Kalfumanquemai y la compañía Millamanque, las cuales al poco tiempo conformarían sus patrullas: Cuervo, Leopardo, Puma y Zorro en hombres; Alondra, Anaconda, Ardilla y Garza en mujeres.
En 1989, luego de varios campamentos, se vivió un hito notable: la participación en el Jamboree de Villarrica, en el cual se compartió con grupos de todo el mundo. La experiencia se repetiría en 1992, pero ahora a nivel internacional: en Brasil.
Luego de lindos siete años de alegrías vino la primera gran crisis. A fines de 1993, tras volver del campamento de verano en Río Cipreses en la Región de O’Higgins, Javier y Jessica no siguieron, y con su salida se fue prácticamente la mitad del grupo.
Llegaron para el reemplazo Gustavo de la Parra, Robinson Palacios y Katia Symmes. Su misión no era fácil: re encantar a un grupo de personas muy heridas. La tropa Kalfumanquemai quedó con apenas 14 integrantes y la Milla con 25, pero con la disolución de la patrulla Anaconda. En su lugar se formó la patrulla Okapi, la cual marcaría historia…
Y el grupo renació: la motivación volvió, se generó una mística increíble y otra vez se comenzaron a vivir a pleno los valores del escultismo, a tal punto que el crecimiento fue sostenido en cuanto a integrantes. A consecuencia de ello, en el período de Gustavo como jefe de grupo, se crearon la compañía Intipunkú (1999) y el clan Ahi He Tica Mote Hara (1997).
A fines de 1999 Gustavo y Katia dejaron el grupo. Antes lo había hecho Robinson –en 1998– por problemas personales. En su lugar llegó Marcelo Massardo.
Con él, el grupo siguió creciendo en cantidad y calidad, lo que obligó a que en 2000 se crearan la tropa Kutralafkelay y la avanzada de pioneros Sohortaninkayu. Además, en 2000 y 2001, la ruta –pioneros y clan– hicieron importantes labores en Illapel, donde la comunidad quedó eternamente agradecida.
En enero de 2002, tras el campamento de verano en Las Astas, Región del Bío Bío, vino el momento más duro en la historia del Andree Wolf: Roberto Vargas, de la patrulla Puma, falleció al contraer una enfermedad pulmonar a causa de hanta virus. Fue un golpe duro, porque por primera vez uno de los nuestros decía adiós…
Sin embargo, como queriendo dejar un legado imborrable, el adiós de Roberto vino de la mano con una nueva era: la de los ex alumnos haciéndose cargo de los destinos del grupo de manera independiente del colegio.
Así, a fines de 2003 asume Jorge Bastías y Andrés Otero la jefatura del grupo, apoyados por todos los ex alumnos que lucharon por más de un año por sacar el grupo adelante, en conjunto con un grupo de padres que se la jugaron, asumiendo un compromiso voluntario que respaldó esta nueva etapa que hasta el día de hoy vive el grupo. Fue el inicio de los años mágicos del Andree Wolf…
Uno de los padres que más activa participación fue Cristina Hoces. Madre de los hermanos Corp –Mariana, Diego, Catalina y Fernanda–, todos integrantes en de nuestro grupo, marcando un legado imborrable gracias a su espíritu servicial impulsado por los valores del escultismo.
En 2006 asumieron Paula Sangüesa y Gonzalo Bastías, y en 2008 Gonzalo Fernández y Cristóbal Lladser. Han sido períodos maravillosos, con altos y bajos, pero siempre generando valores e ideales en jóvenes con sueños que se alimentan del estilo de vida generado por el escultismo.
Actualmente los encargados del grupo Andree Wolf, son Orlando Brañas y Piedad San Martín. Cada año se nos suman más dirigentes encaminados a hacer de este grupo uno cada vez mejor.
Esa es la historia del Andree Wolf, el grupo de seres humanos que han aprendido los valores de la vida y se han hecho personas de bien. Un legado que vive en la formación de jóvenes con ideales y ganas de dejar huella en el mundo en el que viven.